
El plan de eliminación de 66 ejemplares parece una campaña de exterminio justificada en daños que en parte no son de lobo y basada en la incomprensión del papel de estos animales y en la ausencia de medidas de gestión.
Si bien en lobo no debe vivir en zonas muy humanizadas, resulta una pieza fundamental para el equilibrio y la salud de los ecosistemas. Los espacios naturales protegidos deben conservar su integridad, incluidos los lobos, y existen medidas para hacer compatible la presencia de grupos familiares de lobos con actividades humanas de bajo impacto. La ganadería siempre se ha defendido históricamente con mastines asturianos, lo que reduce la mortandad en cada ataque y disminuye el número de ataques. Hay medidas de gestión de la cabaña ganadera que ayudan a minimizar los daños y los que se produzcan deben ser resarcidos con diligencia.
En Asturias se abandonan unos 5.000 perros al año, buena parte de ellos en zonas de monte. Algunos animales se asilvestran y se les puede ver cazando corzos o atacando rebaños. Las personas que sufren esos daños los achacan a lobos. La gestión de los perros es muy mejorable, empezando por el enchipado obligatorio, y es fundamental en la gestión del lobo. La cifra de perros abandonados anualmente es 50 veces mayor que la población relicta de lobos en Asturias.
El Lobo no debe desaparecer.
El lobo es una pieza fundamental en los ecosistemas completos,y equilibrados. Como todos los superdepredadores que no tienen más enemigo que el ser humano, su biología y su etología incluyen medidas para autolimitar su población, que se establece sobre el territorio en grupos familiares. Una de las misiones más importantes de estos animales es la eliminación de los animales enfermos o lisiados que ya no son capaces de sobrevivir. Ese sería su mayor fuente de alimento en un sistema natural. Los lobos rara vez atacan a animales sanos y vigorosos, cuya defensa podría causarles lesiones importantes.
En general, los lobos viven toda su vida escasos de alimento, huidizos, siempre van «en la reserva» en cuanto a alimentación, y se exponen lo menos que pueden a cualquier riesgo.
Al extenderse la ganadería y el ser humano con ella, sobre el territorio, hemos puesto al alcance del súperdepredador una serie de animales mansos, que no se defienden apenas, que no huyen, que confían en el pastor para su seguridad y alimento…Esto es interpretado por los depredadores como síntoma de enfermedad y debilidad, por eso atacan a los rebaños. Es su misión ecológica: acortar la vida de los animales que sufren, frenar la transmisión de las pestes eliminando a los animales enfermos, eliminar los defectos.
Los lobos nunca han interpretado que el ser humano estuviese enfermo o indefenso. No existen registros de ataques de lobos a personas en Asturias, pese a todo lo que se ha fabulado al respecto. Se han hecho extensos estudios a nivel universitario de los periodos más documentados y no han aparecido víctimas humanas.
Es cierto que podría darse el caso de un ataque por error, por confusión, a una persona que no estuviese erguida, a una persona enferma…pero no se han dado. Muy al contrario, existe una amplia fabulación de lobas cuidadoras de niños perdidos, y existe algún caso de personas que han estado en mayor o menor medida viviendo con lobos. En España también.


